MIS ARTÍCULOS
¡Bendícenos a todos, bendícenos ahora! A través del fuego que arde en nuestros corazones, concédenos esa todopoderosa PACIENCIA, la razón misma por la que vinimos aquí...
¡Bendícenos a todos, bendícenos ahora! Para caminar con dignidad por cada Lección, para nunca herir a un amigo sin querer, aceptando todo lo que llegue a nuestro Camino...
¡Bendícenos a todos, bendícenos ahora! Para perdonar a quienes una vez estuvieron a nuestro lado, con corazones lavados por lágrimas de sangre, llevando inquebrantable la fe en la Verdad...
¡Bendícenos a todos, bendícenos ahora! Que la codicia no tome poder sobre nosotros, esa que avanza con pasos implacables y mancha la pureza del Alma...
¡Bendícenos a todos, bendícenos ahora! Para agradecer cada respiro que tomamos y convertir el sufrimiento más cruel ¡en la energía del Amor!
La era extraordinaria en la que tenemos la bendición de vivir revela posibilidades que la gente común ni siquiera podía imaginar hace apenas 100 años… Con la llegada de internet, casi todo el conocimiento antes inaccesible se ha vuelto disponible al instante. Esto no ocurrió por casualidad: fue anunciado en las antiguas escrituras védicas. Sin embargo, con el acceso a la información surge una pregunta crucial: ¿cómo usará la humanidad este privilegio? Porque todo conocimiento puede emplearse para el daño o para el bien mayor.
A lo largo de nuestra larga evolución, innumerables civilizaciones colapsaron simplemente porque eligieron un camino de desarrollo que finalmente condujo a la destrucción: un camino desalineado con el designio del Creador.
El progreso tecnocrático moderno, como todas las cosas, tiene aspectos negativos y positivos. El lado oscuro está en que, en manos de quienes están dominados por cualidades demoníacas, los avances tecnológicos pueden aniquilar rápidamente toda la vida en la Tierra. Además, la mayoría de las personas hoy prefiere interactuar con dispositivos (computadoras, tabletas, televisores, teléfonos) antes que con una conexión humana genuina. Esto es especialmente evidente en los países desarrollados, donde los lazos familiares se han reducido a llamadas ocasionales y los valores tradicionales han caído tanto que muchos rechazan por completo la idea de familia. Incluso las amistades —si aún existen— se reducen a acuerdos transaccionales de mutuo beneficio. El propio significado de la palabra «amigo» se ha degradado; ahora puede referirse a alguien que acabas de conocer y de quien no sabes casi nada. Pero la verdadera amistad se forja en la adversidad, se prueba durante años de cuidado sincero y se nutre del insustituible contacto cara a cara.
De esta alienación brotan crisis psicológicas y de salud mental que ya han alcanzado proporciones asombrosas y siguen creciendo sin cesar.
Pero también hay luz en este camino: nunca antes hubo oportunidades tan vastas para el crecimiento personal, los negocios globales y los viajes a cualquier rincón del planeta. Estos avances nos permiten acumular experiencias diversas en un tiempo relativamente corto: experiencias esenciales para nuestra evolución y el cumplimiento de nuestro propósito superior.
Otro cambio significativo es el creciente número de niños extraordinariamente dotados que se encarnan en la Tierra, un fenómeno sin precedentes en su escala. Estos niños perciben el mundo con ojos maduros, enseñan a sus propios padres verdades asombrosas y generan constantemente ideas revolucionarias…
El surgimiento del Nuevo Ser Humano lleva mucho tiempo en marcha, pero ahora se vuelve innegable. Porque el futuro de nuestro planeta depende de quién predomine en la población de la Tierra.
El Nuevo Ser Humano está libre de dogmas religiosos y de limitaciones políticas, sociales y geográficas, pero respeta todas las fes y creencias, viéndolas como caminos individuales de libre elección. Cada religión corresponde a cierto nivel de comprensión y sirve de peldaño para un crecimiento mayor. Muchos buscadores comienzan su camino dentro de una tradición concreta, pero, a medida que su conciencia se expande, abrazan la sabiduría de todas las culturas y sendas espirituales.
El Nuevo Ser Humano no se siente confinado a su lugar de nacimiento; está en casa en cualquier parte del mundo, con cualquier pueblo. Encuentra alegría no solo en servir a su familia, sino en servir a la humanidad, construyendo negocios prósperos que benefician a todos los seres vivos: empresas que ofrecen alimento sano, curan enfermedades, fortalecen la vitalidad a cualquier edad y abren las puertas del verdadero conocimiento para el crecimiento espiritual.
Con el surgimiento del Nuevo Ser Humano, el antiguo dominio de la Energía del Dinero cederá su lugar a la Energía del Conocimiento, la fuerza motriz de la era que viene. En la búsqueda frenética del dinero (que para muchos nunca es suficiente), las personas apuestan su salud e incluso su vida. El dinero, en esencia, es una forma de energía; sin embargo, hoy la mayoría, incluso los jóvenes, sufre una falta crónica de energía física, agotada por actividades dispersas y a menudo autodestructivas, sin tiempo para recuperarse.
Pero cuando la humanidad cambie su obsesión por acumular riquezas por la adquisición del verdadero conocimiento —un conocimiento que desbloquea la energía psíquica, no física—, el equilibrio y la armonía serán restaurados.
Para el Nuevo Ser Humano, servir a los demás con todo su potencial se convierte en la norma y el propósito más alto. Para él, todo el planeta es su hogar, y todas las relaciones de negocio se fundan no en la dominación y la competencia, sino en el Amor y la Gratitud. Ya no se pertenece a sí mismo: pertenece al mundo. Y en esa entrega descubre la verdadera Alegría y Felicidad.
El Nuevo Ser Humano es un Ciudadano del Cosmos.
En la acelerada sociedad actual, mantener una salud excelente se ha vuelto cada vez más difícil. Incluso los jóvenes suelen desarrollar problemas de salud con el tiempo. Nuestro bienestar físico está profundamente influido por la nutrición diaria, y ninguna cantidad de ejercicio puede compensar por completo una dieta desequilibrada. Tarde o temprano, el cuerpo fallará en uno u otro sistema.
Centrarse solo en el entrenamiento físico sin una nutrición adecuada no aporta beneficios duraderos. Lo vemos claramente en los atletas profesionales: en cuanto dejan sus intensos regímenes de entrenamiento, su cuerpo se deteriora rápidamente. ¿Por qué? Porque durante la actividad máxima su organismo podía procesar con eficacia incluso alimentos poco saludables, gracias a unos sistemas linfático, circulatorio y digestivo robustos (especialmente el colon) que los desintoxicaban a tiempo.
No es casualidad. Los Vedas subrayan la importancia crítica de mantener el colon limpio. Por extraño que suene, un colon obstruido y con mal funcionamiento altera otros órganos y sistemas, nubla la mente y, en última instancia, obstaculiza el crecimiento espiritual.
La piedra angular de un cuerpo sano es una nutrición equilibrada e integral. El ejercicio es solo un complemento: una ayuda útil, pero no el núcleo.
Los alimentos industrializados —cargados de químicos y aditivos artificiales, diseñados para durar, lucir y crear sabores adictivos— generan dependencia. La gente sigue comprándolos sin ser consciente del daño.
Los niños son los que más sufren. Muchos nunca han probado comida real y natural. Los padres jóvenes, abrumados por las exigencias de la vida moderna, rara vez tienen tiempo para estudiar a fondo la nutrición o comprender su verdadero significado. En su lugar, se apoyan en información fragmentada y a menudo poco fiable, o en el consejo de médicos convencionales, cuya formación rara vez prioriza la salud preventiva basada en la alimentación.
Ignorar la compatibilidad de los alimentos: mezclar alimentos incompatibles (por ejemplo, frutas con proteínas) sobrecarga la digestión.
Desequilibrio ácido-alcalino: demasiados alimentos acidificantes (proteínas animales, productos procesados) y muy pocos alcalinos (verduras frescas, frutas).
Depender de la comida rápida y los platos procesados: la ilusión de la comodidad a costa de la vitalidad.
El único camino hacia una salud de por vida es el paso a alimentos naturales y vivos, por difícil que parezca al principio.
Las personas físicamente activas y los jóvenes en crecimiento necesitan alimentos ricos en proteínas con aminoácidos completos para la reparación de los tejidos.
Quienes hacen trabajo intelectual y las personas mayores requieren proteína de alta calidad y fácil digestión (por ejemplo, proteínas vegetales o animales ligeras) para mantener la claridad mental y evitar la lentitud metabólica.
Cada alimento lleva su propia energía emocional. Por eso, en ciertos estados de ánimo se nos antojan alimentos específicos:
La miel vibra con la energía del Amor.
Los plátanos calman y refrescan el sistema nervioso.
Observando los antojos podemos diagnosticar nuestro estado emocional, y eligiendo con sabiduría, transformarlo.
Invierte tiempo en comidas caseras, idealmente con ingredientes cultivados por ti mismo.
Enseña a los niños hábitos de alimentación saludable desde temprano, para que nunca deseen (ni conozcan) la tóxica comida chatarra moderna.
¡Que surja una Nueva Sociedad verdaderamente sana, por el bien de nuestro Planeta y la evolución de toda la humanidad!
Los seres humanos somos, por naturaleza, seres emocionales: experimentamos todo el espectro de sentimientos, positivos y negativos. La clave está en reconocerlos a tiempo y aprender a controlarlos. Para la mayoría, dominarlo requiere años de práctica antes de alcanzar la verdadera Maestría Emocional.
Un día lo vi claro: el Miedo es la emoción más obstinada de todas, un potente freno para el crecimiento y la evolución humana. Miedo a la oscuridad, a los exámenes, al peligro, a lo desconocido, al futuro… Cuántos se quedan atascados en la vida, atrapados por el miedo a la pérdida o al cambio. La mayoría prefiere la seguridad de su zona de confort, caminando en círculos, ciega a la salida.
En mis años de estudiante creía que los atletas profesionales —especialmente en los deportes agresivos— no tenían miedo. Pero luego comprendí: ellos también cargan sus propios miedos.
El miedo está profundamente entrelazado con la Duda. Donde hay duda, acecha el miedo, sea tenue o abrumador. Y la duda engendra incertidumbre, otro obstáculo paralizante para el progreso.
El miedo destroza nuestro equilibrio. Tiene su raíz en la ignorancia, pero en el momento en que una persona adquiere Conocimiento y despierta a su naturaleza verdadera (no ilusoria), el miedo se retira de forma natural. El núcleo del miedo está en identificarse con el cuerpo físico. En el instante en que el cuerpo se siente amenazado, surge el miedo.
Las disciplinas espirituales regulares —el estudio de las escrituras antiguas, la meditación, las asanas de yoga y el pranayama (control de la respiración)— no solo ayudan a gestionar las emociones, sino que también iluminan el verdadero camino de cada uno.
Un ejemplo sencillo: nadar. Cuando el miedo golpea, la respiración se vuelve rápida y superficial. Pero al calmar la respiración aprendemos a flotar sin esfuerzo. Del mismo modo, el pranayama nos entrena para disolver el miedo dominando la fuerza vital interior.
Con la práctica constante, el pranayama:
Agudiza el enfoque y la concentración.
Debilita gradualmente el dominio del miedo.
Aumenta la conciencia corporal, permitiéndonos escuchar e incluso controlar nuestros sistemas internos.
El pranayama puede (y debe) acompañar al yoga, la meditación y las actividades diarias, ya sea en el trabajo, en el trayecto o al caminar. Con el tiempo, la respiración consciente aumenta la productividad y perfecciona cada acción.
Lo más notable: esta práctica simple y accesible prolonga la vida, un hecho hoy confirmado por la ciencia moderna. Y, sin embargo, pocos la usan.
Solo quien conquista el Miedo conquista la Muerte.
(Para una guía paso a paso del pranayama, consulta el capítulo dedicado en mi primer libro, «El Nuevo Ser Humano».)